
El acné es el trastorno de la piel más común a nivel mundial. Afecta a 3 de cada 4 adolescentes y en el caso de los adultos a un 15% de las mujeres y un 3% de los hombres.
En adolescentes, es el principal motivo de visita a la consulta de dermatólogos y un alto porcentaje de las citas con médicos generales, farmacéuticos o centros de estética, ya que es una patología cuyo tratamiento puede frenar su evolución o bien mejorar la apariencia física de sus síntomas.
¿Por qué surge el acné?
El acné es consecuencia de un taponamiento de los folículos pilosebáceos con células muertas y grasa, lo que deriva en la aparición de puntos negros, espinillas y granos.
La causa más común, de este proceso de taponamiento del folículo, son los cambios hormonales, ya que el aumento en los niveles de testosterona estimula la secreción de sebo, que junto con las células muertas bloquean los folículos pilosebáceos, aumentando el cúmulo de suciedad y propiciando la colonización por bacterias integrantes de la flora bacteriana natural de la piel (Propionobacterium acnes), cuyo mayor crecimiento provoca una inflamación en la zona afectada y, todo, la aparición de espinillas, granos y puntos negros. Es por ello que es durante la pubertad cuando más personas se ven afectadas por el mismo.
En el caso de las mujeres puede surgir de forma recurrente en períodos previos o durante la menstruación debido a ese cambio hormonal que experimentan en ese periodo.
Además, factores como el estrés y la ansiedad pueden empeorar el cuadro clínico, aunque al igual que la dieta, no influyen en la formación de nuevas lesiones.
El acné suele aparecer en zonas del cuerpo donde hay mucha cantidad de folículos sebáceos: cara, pecho y espalda.
Dependiendo de si se trata de un acné leve, moderado o severo, se pueden encontrar diferentes síntomas:
- Puntos blancos: poros cerrados que se encuentran obstruidos.
- Puntos negros: poros de naturaleza abierta que se encuentran taponados.
- Pápulas: irregularidades sensibles rojas.
- Pústulas: pápulas que contienen pus en su interior.
- Nódulos: agrupación de células en forma de bulto inflamado que provoca dolor.
- Lesiones quísticas: nódulos llenos de pus.
¿Qué tratamiento tiene el acné?
Como en cualquier patología cuanto antes se empiece a tratar el origen y consecuencias de la misma antes remitirá o mejor evolución tendrá. La persona que empieza a sufrir acné deben acudir al médico, el cual deberá realizar un diagnóstico de la intensidad de la patología, su forma clínica y los factores etiológicos asociados a la misma. Además, es importante que el paciente sepa que el tratamiento se prolonga en el tiempo y que debe tener paciencia, ya que en algún punto del mismo puede haber un empeoramiento de los síntomas.
En primer lugar, como en cualquier rutina de la piel, una parte muy importante es cuidar mucho la limpieza. Emplear para realizar este proceso productos con acción antibacteriana y desengrasante como el gel limpiador Biretix. Y, muy importante, no manipular las lesiones, ya que esto será un punto clave en la recuperación.
Si el acné que se padece es leve, puede que sea suficiente con usar cosméticos no comedogénicos y seborreguladores como Biretix duo gel, pero si es moderado o severo, el uso de cosméticos podrá mejorar los síntomas pero no solucionará el problema, es aquí donde entra en juego el tratamiento médico, que puede ser tópico, sistémico, hormonal o quirúrgico.
Si tienes alguna duda, en STE 56 estaremos encantados de asesorarte.
Autor: Blanca Corbal Ibáñez de la Cardiniére
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