
El 14 de septiembre se celebra el día mundial de la dermatitis atópica, una de las patologías cutáneas que más se ven en la oficina de farmacia y que afecta emocional y socialmente a las personas que lo padecen.
La dermatitis atópica es un trastorno inflamatorio cutáneo crónico caracterizado por un intenso prurito (picor) que aparece de forma recurrente.
Suele ser muy frecuente en la etapa infantil (un 20% de niños en España lo padecen), pudiendo revertir a lo largo de los años, o por el contrario aparecer en la edad adulta (3% de los adultos).
No tiene una causa concreta, es una enfermedad multifactorial resultante de la interacción de varios factores complejos: genéticos (la influencia materna sería la más relevante), ambientales (estrés, alérgenos, irritantes textiles, temperaturas extremas, …), por un déficit de la barrera cutánea (con alteraciones en el manto lipídico de la piel y en diferentes procesos fisiológicos y constituyentes de la piel), o por una alteración inmunológica.
Los síntomas principales surgen como resultado de una alteración inmunológica que en consecuencia provocan una aparición de prurito intenso o picor. Este picor estimula el rascado por parte del paciente lo que deteriora la barrera cutánea permitiendo la entrada de microorganismos patógenos que vuelven a alterar el sistema inmunitario, y por tanto entrando en un ciclo cerrado rascado-picor. Además, este prurito puede ir acompañado de: piel seca, pequeñas protuberancias que pueden supurar, grietas o manchas que pueden variar entre rojas y marrones.
A la pregunta de si la piel atópica es para siempre, como se ha comentado, es una enfermedad crónica esto significa que es de larga duración, pero no necesariamente para toda la vida. En el caso de los niños suele durar como mínimo 6 meses, durante los cuales hay periodos de remisión en los que no se presentan eccemas, y periodos en los que vuelven a surgir los brotes. En la edad infantil la dermatitis atópica se estima que tiene una capacidad de reversibilidad en un 50% de los casos antes de los 4 años, y en un 75% antes de la pubertad. Por el contrario, hay un 25% de los niños, y prácticamente en la totalidad de los adultos que desarrollan la enfermedad, en los cuales la dermatitis atópica no es autorresolutiva y por tanto estas personas sufrirán brotes de manera más o menos constantes toda la vida.
¿Se puede saber si va a desaparecer la dermatitis atópica? La respuesta es no, hay que ir viendo la evolución de la persona a lo largo del tiempo.
La parte más negativa es que no existe una cura de la enfermedad, únicamente se pueden tratar los síntomas para mejorar las recaídas, y la calidad de vida de la persona, impidiendo así que el brote empeore y que se produzca una mayor inflamación de la zona. Es importante consultar al médico o farmacéutico de esta patología y los síntomas que padece el paciente para poder administrar un tratamiento que sea resolutivo en cada caso.
Desde Santa Engracia 56, estaremos encantados de asesorarte.
Autor: Blanca Corbal Ibáñez de la Cadiniére
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